La juventud mexicana que parte rumbo a China
Conoce a algunos de los jóvenes talentos que partirán en septiembre, becados por la República Popular China.
Era un lunes más en el despacho cuando Juan Pablo recibió aquel correo notificándole que lo habían aceptado para irse becado a estudiar la maestría a China. “Me tuve que salir de la oficina un rato para procesar mis emociones”, recuerda con la mirada anclada en ese instante. “Fue una mezcla de cosas… felicidad, sí, pero también tristeza, pues sabía que implicaba volver a dejar a la familia y a mi pareja durante un buen rato… dar el anuncio fue un proceso complicado, pero al final, he recibido el apoyo de todos: de mi familia, de mi novia, de mis colegas del trabajo, de mis compañeros y mis profesores, y esa sensación de apoyo me ha ayudado mucho a continuar con el proyecto”, afirma.
Juan Pablo Martínez Fuerte es uno de los 18 jóvenes que próximamente viajarán a China tras recibir la beca del gobierno para cursar, según el caso, estudios de licenciatura, posgrado o idioma. Para esta edición de Perspectivas, en Shaoyao Report entrevistamos a seis de ellos, a fin de conocer sus perfiles, planes y expectativas. Estas son sus historias.
De Nuevo León a Beijing
Oriundo de Monterrey, Juan Pablo se recibió de arquitecto de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), y a sus cortos 24 años ya ha comenzado a desarrollar su trayectoria profesional en una de las firmas de diseño y arquitectura más prestigiosas de América del Norte. Pero su interés por China comenzó desde la preparatoria, cuando tuvo la oportunidad de estudiar durante un año en Shanghái, como parte del programa de intercambio académico Nacel Open Door, entre 2017 y 2018.
“Esa oportunidad no solamente me cambió la perspectiva del mundo, sino que también conocí nuevas técnicas de estudio, otro tipo de exigencia y aspiraciones distintas. Me quité esa idea de que Occidente era lo mejor de lo mejor. China captó por completo mi atención, y me dije a mí mismo: ‘tengo que volver’”, recuerda.
Tras volver a México, Juan Pablo ya nunca quitó la mirada de China, y, a pesar de que su agenda académica siempre estuvo ocupada, se aseguró de hacerse espacio para continuar de forma ininterrumpida su estudio del mandarín. “Desde entonces, todos los sábados por la mañana, de 8 a 12, siempre estudiar y estudiar, repasar… se vuelve una disciplina”, dice con orgullo. Y no es para menos: durante esos años, su aprendizaje del chino lo siguió impulsando; llegó a ganar el segundo lugar en el concurso del Puente Chino a nivel nacional y consiguió certificarse con el HSK 4 (el mínimo que le pedían para solicitar la beca era el HSK 3).
Actualmente, Juan Pablo ha sido aceptado para estudiar uno de los posgrados en arquitectura más prestigiosos del mundo: el English Program of Masters in Architecture (EPMA) de la Universidad de Tsinghua, en Beijing. Al preguntarle sobre los motivos de su elección, nos comparte emocionado:
“Mi meta es traerme tecnología y conocimiento. China y México compartimos muchas similitudes: somos países emergentes, pero China ya se adelantó hace mucho. En temas de arquitectura, ellos han tenido una apertura muy grande, no tienen miedo de aplicar nuevas ideas en sus proyectos. En México creo que aún hay una visión más conservadora: los sistemas constructivos, los diseños y la visión económica se han mantenido por décadas. Falta desarrollar más otros ámbitos como el bienestar de las personas, la habitabilidad de las ciudades y la calidad de vida. Por el contrario, estos ámbitos se han aplicado muy bien en China. Entonces yo quiero traerme esos aprendizajes y ver cómo los podemos aplicar acá; me gustaría ser un puente entre ambos países”.

De Mexicali a Zhejiang
A más de 2000 kilómetros de Monterrey, en el otro extremo de la República, se encuentra la ciudad de Mexicali, que alberga una de las comunidades chinas más antiguas y numerosas de México. Su presencia, que data de inicios del siglo XX, ha dejado una huella profunda en la identidad local, visible en la gastronomía, la arquitectura y las tradiciones que conviven en sus calles. “Aquí la comida típica es la comida china”, nos cuenta Alejandra González, una joven internacionalista egresada de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), que estará cursando estudios de idioma chino durante un año en la Universidad de Zhejiang, una de las instituciones de educación superior más prestigiosas de China.
Alejandra ha tenido la mirada puesta en Asia desde la carrera. Sus prácticas profesionales las realizó en la Embajada de México en Japón y, a su retorno a México, entró a trabajar en una empresa coreana como asistente de dirección. Pero su interés por acercarse a China ha sido acaso el más presente y también aquello que más trabajo le ha costado:
“Mi interés en conocer China inició a partir de una materia que tomé en la licenciatura que se llamaba Escenario regional de Asia. Ahí pude descubrir un poco más del país. Hablamos de todo el continente, pero a mí me cautivó el caso de China. Así que en 2021 comencé a estudiar chino en el Centro de Educación Continua, que es parte de la UABC. Aunque pueda sonar extraño, aquí en Mexicali no hay clases de mandarín, así que las clases fueron de forma remota desde Tijuana. Estuve estudiando un año y medio y, durante la carrera, intenté solicitar irme de intercambio a China en dos ocasiones, pero al final no lo logré. ¡Pero ahora sí!”, dice sonriendo.
Esta será entonces la primera vez que Alejandra visite China, lo cual para ella será un sueño hecho realidad. La noticia de que la habían aceptado para la beca le causó gran alegría. “Me tuve que salir de mi trabajo. Estaba temblando de la emoción. Lo primero que hice fue llamar a mi hermana y a mi mamá. Fue un momento muy especial”, recuerda entre risas. Al preguntarle sobre sus planes a futuro después de ese primer año, nos platica:
“Mi meta para este año es aprender todo lo que pueda del idioma y de la cultura, mantener la mente abierta. Ya después, me llama mucho la atención la idea de quedarme allá más tiempo y realizar una maestría. También sería un reto, porque yo me siento muy cómoda aquí en México. Pero tengo un gran interés en la cooperación internacional, y creo que podemos aprender mucho del modelo chino en cuanto a la parte educativa y, por supuesto, también en cuanto a seguridad y economía. Sería tratar de ver qué es lo que podemos hacer aquí en México. Tal vez, si no replicar, sí adaptar algunas cosas que beneficien a la comunidad. A futuro, me encantaría poder hacer un hermanamiento entre la ciudad de Mexicali y alguna ciudad china. Eso sería increíble.”
Un joven sinólogo en Shanghai
La ceremonia de despedida de la generación 2025 no sólo incluyó a los jóvenes que partirán este año rumbo a China, sino también a algunos becarios de ediciones anteriores, que asistieron como invitados especiales. Uno de esos jóvenes es Ehécatl Lázaro, un académico poblano de 32 años que actualmente se encuentra cursando un doctorado en Relaciones Internacionales en la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái (SISU).
Ehécatl cursó la licenciatura en Estudios Latinoamericanos en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y posteriormente completó una maestría en Estudios de Asia y África, con especialidad en China, en el Colegio de México. Poco tiempo después de graduarse, realizó su primer viaje a China, siendo seleccionado para la edición 2023 del Programa de Jóvenes Sinólogos, organizado por el Ministerio de Cultura y Turismo de China (MCT):
“Es un programa de tres semanas, todo pagado, cuya estructura es teórico-práctica. Yo participé en la sede de Shanghái, junto con académicos de todo el mundo. Nos daban conferencias sobre la modernización de China y, al mismo tiempo, teníamos actividades culturales para ir a conocer la ciudad. Regresé sabiendo que yo quería estudiar un doctorado en Shanghái”, relata.
Lo que siguió fueron trámites y gestiones: estructurar un plan de investigación, reunir documentos, enviar solicitudes. La beca del gobierno chino le fue otorgada el año pasado, y actualmente se encuentra por iniciar el segundo de los cuatro años que dura su programa. Cuando le preguntamos sobre los temas de su investigación, nos explica:
“La pregunta que me ha rondado desde hace tiempo, y la razón por la que estoy aquí realizando mi investigación, es: ¿por qué China, siendo una potencia económica, militar, política, diplomática, tecnológica… por qué no repite los patrones de comportamiento hegemónico que, desde la teoría de relaciones internacionales, se piensan como ‘naturales’? Es decir, ser el gandalla, el que llega e impone, el que inicia guerras y toma territorios. Entonces yo quiero estudiar la naturaleza de la política exterior china, y sobre todo en cuanto a la relación triangular China-México-Estados Unidos. Esos temas ya han estado presentes en mi línea de investigación desde la maestría. Y ahora, en el doctorado, quiero profundizar aún más, y sobre todo enfocado en el caso de América Latina”.
La senda internacional de un músico mexicano
Otro invitado especial en la ceremonia de despedida fue el violinista David Rivera, quien, además, no sólo deleitó a la audiencia con un solo de violín, sino que dio un discurso en mandarín, evocando los aplausos del embajador Chen Daojiang y del resto del público presente. La música corre por las venas de David. De madre cubana y padre mexicano, sus progenitores se conocieron en Moscú mientras estudiaban música en lo que era, en ese entonces, la Unión Soviética. David comenzó a tocar piano y violín a los cinco años, y a los seis ingresó a la Escuela Superior de Música del INBA, de la que no egresaría sino hasta los 21 años, ya como licenciado.
Pero, incluso antes de terminar la carrera, una idea se fijó en la mente de David: tenía que estudiar en el Conservatorio Central de Música de Beijing (CCOM) y aprender del afamado Gran Maestro Salt Lin Chaoyang, virtuoso del violín y uno de los intérpretes más innovadores e influyentes de su generación. No había tiempo que perder: David comenzó clases particulares de chino y estudió con ahínco para poder avanzar a un ritmo que le permitiera alcanzar, en poco tiempo, el nivel necesario para ingresar al conservatorio. Sin embargo, el tiempo pasaba y las cosas no avanzaban tan rápido como él quería, así que tomó sus maletas y se fue a estudiar un programa intensivo de chino en la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing (BLCU).
Tras un año muy intenso, David consiguió ingresar —becado por el gobierno chino, además— a la Maestría en Interpretación de Violín del CCOM. Al preguntarle sobre su interés tan particular en China, nos explica:
“En China ha habido un boom en la industria musical en todos los aspectos, no sólo en la música clásica. Incluso diría que, después de la Revolución Cultural, con todo el empuje que tuvo la música tradicional china —quiero decir, se le dieron espacios increíbles a la música folclórica china—, esos espacios, contrario a lo que pasa en otras partes del mundo donde ‘un género contradice al otro’, en el caso de China se abrieron no sólo para ellos, sino también para muchos otros géneros. Estoy hablando de salas de concierto de primer nivel, un público enorme, una demanda para ingresar a carreras y programas de música. En México, definitivamente ha habido grandes exponentes de la música clásica y también proyectos muy valiosos, pero el gran problema es la falta de continuidad; de alguna manera estamos condenados al cortoplacismo. Y esto en China no ha sido así: si bien las políticas públicas se adaptan y evolucionan, el proyecto inicial y la mira a futuro se mantienen, y esto genera una diferencia abismal. Mientras en México cada vez hay menos alumnos en las escuelas de música, en el CCOM llegan 2000 personas a pelearse por 20 lugares, y eso genera un ambiente muy virtuoso y prolífico.”
Una michoacana en China se viste de catrina
La Universidad de Lengua y Cultura de Beijing (BLCU), donde estudió David, es famosa mundialmente por ser una institución por excelencia donde han aprendido chino cientos de miles de estudiantes de todo el mundo. A principios de este año, se sumó a ellos la moreliana Lilian Chávez, quien se ha desempeñado como docente de inglés desde hace 8 años en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Como buena mujer de letras, Lilian ha explorado múltiples intereses a lo largo de su trayectoria: es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Morelia, pero también cuenta con una carrera técnica en Gastronomía y otra en Diseño Digital; además, tiene una maestría en Educación y múltiples certificaciones relacionadas con la enseñanza de idiomas. Habla inglés y francés, y desde hace dos años estudia chino mandarín. La historia de cómo Lilian obtuvo la beca es realmente inspiradora:
“Yo, la verdad, no pensaba que me fueran a dar la beca. Como parte del proceso, tuve que solicitar la carta de admisión en BLCU, y me la dieron a principios de este año, pero no sabía cuándo iban a salir los resultados de la beca. Siempre había querido ir a China, así que dije: ‘Bueno, pues ya tengo la carta de admisión, ¿qué hago? Pues voy a hacer un esfuerzo, aunque sea irme unos meses por mi cuenta’. Tenía algo ahorrado, así que me inscribí y me fui a finales de febrero a cursar sólo un semestre. Luego regresé a México en julio, y todavía traía el jetlag, casi no revisaba mi teléfono, y vi que tenía algunas llamadas perdidas, pero pensé que eran estafas.
Hasta que un día me marcó mi papá y me dijo que le habían mandado un WhatsApp de la Embajada China, que a su hija le habían dado la beca y que ¡no podían localizarla! Y ya revisando bien, vi que el correo se me había ido a spam. Entonces ya me puse en contacto, no lo podía creer. Y, pues, lo que sucedió es que la propia BLCU me recomendó como alumna de excelencia, y creo que eso me ayudó.”
Durante este primer semestre en BLCU, Lilian tuvo la oportunidad de incrementar significativamente su nivel de mandarín, además de convivir con estudiantes de todo el mundo. Pero no sólo eso, también montó una coreografía —otro de sus talentos— para representar a México en la tradicional feria de las culturas que organiza la universidad cada año, lo cual captó la atención de la Embajada de México en China, que la invitó posteriormente a presentar un espectáculo de danza en un evento artístico en el Distrito de Arte de Beijing. Cuando le preguntamos qué cosas le impresionaron más de su primera estancia en China, nos cuenta con entusiasmo:
“La seguridad. Para mí fue un shock ver que la gente deja las bolsas en las motos, los paquetes en la calle, y nadie se los lleva. Dije yo: ¿cómo? ¿En qué planeta pasa esto? Sí es una tranquilidad a la que yo no estaba acostumbrada… eso y los robots, jaja. Me tocó hospedarme en un hotel en Xi'an, y había un robot mesero que te llevaba la comida a tu habitación, y también en otros lugares hay brazos robóticos que hacen tu café. Eso yo no lo había visto.”
Al preguntarle sobre sus planes a futuro, Lilian asegura que le gustaría regresar a México a aplicar lo aprendido en su área de especialidad: la enseñanza.
“En el departamento de idiomas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo tenemos una plataforma muy buena de material didáctico en línea, que hemos desarrollado entre profesores y técnicos. Yo he contribuido con materiales para el idioma inglés, pero ahorita lo que hace mucha falta es gente que le entre a la parte del chino. Entonces, a mí me gustaría colaborar en esa parte al regresar. Además de eso, a mí me gusta mucho viajar, conocer otras culturas, gente nueva, ver paisajes impresionantes, y creo que es algo que siempre me motiva a seguir explorando nuevas oportunidades.”
El nuevo camino de una abogada chihuahuense
A sus incipientes 26 años, la abogada Daniela Irán Vidal Carrillo ya ha ido haciendo carrera, como asociada junior, en un prestigioso bufete de abogados especializado en propiedad intelectual. No obstante, la egresada de la Universidad La Salle ha decidido ponerlo todo en pausa para perseguir un sueño: dominar por completo la lengua china. Su primer acercamiento al idioma comenzó un poco por causalidad, cuando se inscribió —¿por qué no?— a tomar clases sabatinas de chino en el Instituto Confucio de su natal Chihuahua. Pero esta decisión pronto cambiaría el rumbo de su vida.
“Era 2018 y llevaba poquito tiempo estudiando en el Confucio, cuando vi que sacaron una convocatoria para un curso de verano en Beijing. Decidí inscribirme y me encantó. Dije ‘¡wow! qué increíble es la vida aquí’. Tenía yo 19 años. Volví a México muy emocionada, pero justo en ese momento empecé mi carrera de Derecho, y la carga de trabajo me absorbió rápidamente. No obstante, desde ese viaje me informé sobre las becas y las distintas oportunidades que había para ir a China. Así que en 2023, recién graduada de la licenciatura, decidí irme un año completo a estudiar sólo el idioma a Beijing, a través de una beca local del gobierno de esa ciudad. Me metieron en un programa intensivo preparatorio, especial para estudiantes que se estaban preparando para hacer un programa de grado en China. Y me encantó la idea. Así que, regresando, hice todos los trámites para pedir la beca del gobierno chino, pero esta vez para irme a hacer completa una licenciatura.”
Daniela fue una de las seleccionadas este año para irse a estudiar a China, donde estará cursando la Licenciatura en Enseñanza del Chino como Lengua Extranjera que ofrece la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái (SISU). Llama la atención que, ya siendo licenciada en México, haya decidido cursar una segunda carrera en un área completamente distinta al Derecho. Al respecto, nos dice:
“A mí lo que me enamoró fue la gente. Yo hablo francés, pero cuando fui a Francia, no sentí un gran recibimiento cuando me intenté comunicar con los franceses en su idioma. En cambio, en China es lo súper opuesto. Con mi incipiente mandarín, la gente fue tan cálida, tan abierta, tan amable, que dije ‘wow’. Esto se agradece muchísimo. Por supuesto que me voy a esforzar por aprender su idioma”.
Mucho puede pasar en cuatro años, y si esta joven chihuahuense quiere alcanzar su objetivo de dominar el mandarín, tendrá que trabajar duro y enfocarse en el presente para alcanzar sus metas con el idioma. Ya después habrá tiempo para planear qué viene después. Daniela lo tiene claro: “Por ahora no estoy enfocada tanto en el destino, sino en el camino”, concluye.
Una nueva generación de profesionales
Conocer más de cerca las historias de estos jóvenes es no solo interesante, sino profundamente inspirador. Vienen de distintos rincones del país, con trayectorias muy diversas y con metas distintas también. Aunque todos comparten el interés por China, cada quien lo conecta con algo distinto: la música, la arquitectura, la docencia, las relaciones internacionales. Y aquí podemos notar un cambio en cómo se ve a China como destino académico: ya no es sólo por el idioma o la cultura, sino también por la calidad de sus instituciones y programas de excelencia.
Hay una cosa más que todos comparten, y que no debemos olvidar: todos, de alguna manera, hablan de regresar a México y aplicar lo aprendido, de aportar, de acercar a ambas naciones. Desde Shaoyao Report, creemos que ese es justamente el objetivo de estas becas, y es con gran placer que constatamos que, efectivamente, están llegando a las personas correctas. ¡Enhorabuena!
Los textos publicados en nuestra sección Perspectivas 🔍 son reportajes originales que exploran la cambiante relación entre China, México y América Latina; sus desafíos y oportunidades.
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