La senda de Yadea en Perú
Una conversación con Susana Jurado sobre adaptación, liderazgo y mediación intercultural.
Yadea, el gigante chino de la movilidad eléctrica en dos ruedas, ha venido implementado a lo largo de casi dos décadas una fuerte estrategia de expansión internacional. Desde 2016 cotiza en la bolsa de valores de Hong Kong y al día de hoy distribuye a más de 100 países a través de más de 40 mil tiendas minoristas.
En México, avanza con paso firme: en mayo del 2025, celebró la salida del primer vehículo ensamblado en su planta de Ocoyoacac, Estado de México, que se perfila como un centro clave de manufactura e innovación para toda América Latina. La inversión proyectada es de 80 millones de dólares a tres años, y la empresa planea abrir más de 150 tiendas en territorio mexicano para finales de 2025.
Pero el aterrizaje de una empresa china en un nuevo país no se reduce a abrir tiendas o montar fábricas. Requiere entender el contexto cultural, navegar la normatividad local, construir equipos diversos y articular redes comerciales sólidas. Y en ese proceso, el papel de los intérpretes/traductores se ha vuelto central. Así lo relató a Shaoyao Report Susana Jurado (胡苏珊), intérprete y traductora chino-español, y miembro clave del equipo fundador de Yadea Perú.
De la mediación lingüística a la estrategia operativa
Susana comenzó a estudiar chino en 2017, primero en el Instituto Confucio y luego en su universidad en Lima. En 2019, tras dos años de continuo esfuerzo, obtuvo la beca Huayu ofrecida por la Oficina Económica y Cultural de Taipei en Perú, y esa experiencia le cambió la vida:
“Estuve 6 meses becada y me tocó vivir la pandemia desde Taiwán, lo que lo convirtió en un proceso aún más desafiante y enriquecedor. Luego me quedé dos años trabajando allá, sumergiéndome en el mundo de las empresas chinas. Aprendí mucho chino empresarial, y sobre todo, estudié de cerca la cultura organizacional china”
Al volver a Perú en 2021, Susana continuó trabajando como intérprete para empresas chinas en diversas industrias: automotriz, fintech, educación. Pero sería en Yadea donde viviría una de las experiencias más transformadoras.
“Entré cuando apenas éramos cuatro personas en la empresa. Hoy somos cerca de cincuenta. En menos de dos años abrimos doce tiendas sólo en Lima, más cuatro franquicias en provincia”, cuenta con orgullo.
Cuando le preguntamos cómo fue que la reclutaron, nos detalla la historia. “Supe de la vacante gracias a un colega que compartió una publicación en LinkedIn. Mandé correo y días después recibí una llamada sorpresa… en chino. Era mi futuro jefe. Yo nunca había oído de Yadea, pero ya tenía experiencia en empresas chinas, así que respondí con naturalidad. Esa fue mi primera entrevista.”
“Posteriormente me llamaron de nuevo y me presenté a las oficinas a una entrevista presencial. Digo oficinas pero la realidad es que en ese momento era el departamento del jefe, donde se reunían los primeros miembros del equipo a trabajar —literal eran un par de chinos y un par de peruanos—. Mi jefe fue muy claro desde el inicio. Me dijo: Susana, puedes trabajar aquí, pero te va a tocar hacer de todo. Yo en ese momento decidí que estaba dispuesta, porque para tener un gran aprendizaje a veces hay que apoyar y aprender de otras áreas. Además, para poder interpretar adecuadamente, tienes que conocer muy bien los flujos y los esquemas de la organización, saber bien cómo funciona la empresa.”
Desde el inicio, Susana participó en áreas clave: reclutamiento, recursos humanos, eventos, marketing, administración. "Primero me tocó apoyar mucho con la parte del reclutamiento. Yo no tenía idea de cómo funcionaba, pero mi jefe me fue guiando, enseñándome qué preguntar en las entrevistas, cómo seleccionar perfiles alineados con nuestra estrategia comercial. Luego ya propiamente se creo el departamento de RH que fue donde se me asignó a mí, y desde ahí nos dedicamos a organizar todos los eventos, inauguraciones, toda la parte administrativa, e incluso nos tocó hacer un poco de marketing. Al inicio, como éramos muy pocos, todos hacíamos de todo. Luego poco a poco cada quien se fue perfilando y tuvimos que empezar a delegar. En realidad fue un proceso muy estimulante porque mucho de lo que aprendía, pasado un tiempo ya no lo podía reutilizar por que la empresa ya estaba entrando a otra etapa de desarrollo, lo que me obligaba a aprender cosas nuevas.“
Uno de los hitos fue la inauguración de la sede central en Lima, una de las tiendas Yadea más grandes de América Latina, con más de 500 m² y capacidad para más de 80 vehículos. “Fue un evento muy importante. Tuvimos que convocar a celebridades, influencers, también fue el alcalde… entonces fue un enorme esfuerzo de organización, incluyendo todas las directrices de seguridad que implica un evento de esa magnitud”, recuerda Susana.
El intérprete como pieza estratégica
A la par de sus múltiples tareas y su paso por diversos roles operativos, el rol de Susana como intérprete y traductora continuó en todo momento, siendo pieza clave en juntas internas, capacitaciones, y reuniones con clientes y proveedores. Y es que este patrón se ve repetido en muchas empresas chinas recién llegadas a América Latina: el intérprete no es sólo un facilitador lingüístico, es el nexo entre la visión estratégica de los directivos chinos y la realidad operativa local.
Esa posición privilegiada les permite involucrarse transversalmente con todas las áreas de la organización: legal, logística, comercial, recursos humanos, gobierno corporativo, etc. Por eso, no es raro que muchos intérpretes terminen ascendiendo rápidamente a puestos gerenciales o incluso estratégicos.
Pero esto también puede ser un arma de doble filo.
Por un lado, representa una gran oportunidad de crecimiento. Por otro, si la empresa no reemplaza al intérprete que asciende, se pierde una figura clave para la comunicación intercultural. En Shaoyao Consulting, hemos observado cómo muchas organizaciones no terminan de entender que el rol del intérprete no es ni menor ni transitorio, sino una necesidad constante en procesos de localización profunda.
Hoy, Susana sigue colaborando con Yadea para tareas de interpretación, aunque ha tomado un tiempo para enfocarse en sus estudios. Cuando le preguntamos por el futuro, nos responde con una sonrisa:
“Estoy muy abierta a lo que venga. Me gusta la idea de Da Vinci, que hacía mil cosas. Yo también quisiera diversificarme. Me apasiona la interpretación, también la enseñanza, y ahora he descubierto un gusto por la gestión. Es un campo muy amplio. En Perú, quienes hablamos chino tenemos muchas oportunidades, no sólo como traductores. Si te interesa el marketing, la contabilidad o la economía, saber chino también te abre puertas y te da acceso a mejores condiciones salariales”
Aun así, lanza una advertencia que vale oro: “El mercado evoluciona y uno tiene que evolucionar con él. No pensar que porque ya sabemos chino ya no necesitamos más, sino seguir desarrollándonos para poder estar equipados con cada vez mejores herramientas.”
La historia de Susana no es única, pero sí ejemplar. Muestra cómo una profesional con sensibilidad cultural, disposición al aprendizaje y dominio del idioma puede convertirse en un puente entre dos mundos.
Yadea Perú, como muchas otras filiales de empresas chinas en América Latina, ha logrado consolidarse en tiempo récord gracias a ese tipo de talento híbrido. Para las empresas chinas que están expandiéndose ahora mismo en México, el mensaje es claro: necesitan muchas Susanas. Tal vez ninguna sea igual, pero todas pueden cumplir un rol fundamental en este proceso de conexión, crecimiento y cooperación entre China y nuestra región.
Los textos publicados en nuestra sección Perspectivas 🔍 son reportajes originales que exploran la cambiante relación entre China, México y América Latina; sus desafíos y oportunidades.
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